Caracterización socio-económica del Litoral de la Janda
El Litoral de la Janda es un territorio de 490 km2 situado en la costa
atlántica de Andalucía entre la Bahía de Cádiz
y la Bahía de Algeciras, y frente a las costas de Marruecos,
de la cual sólo la separa 37 km.
En su conjunto el ámbito presenta un nivel de transformación
menos intenso que el registrado por otros tramos costeros andaluces,
lo que unido al mantenimiento de enclaves naturales preservados y a
su gran riqueza faunística, favorecida por el intenso tránsito
de aves migratorias a través del Estrecho, convierte a este territorio
en uno de los de mayor valor ambiental de Andalucía, pudiendo
ser estos recursos ambientales una importante fuerza en la que asentar
futuros procesos de desarrollo sostenible.
La Comarca del Litoral de la Janda cuenta con una población
cercana a los 52.000 habitantes (52.212 habitantes en 1999), cifra que
representa del orden del 5% del total provincial (4,7% en 1999) y que
supone una densidad de 106,5 habitantes / Km2., muy inferior a la media
de Cádiz, pero bastante superior a la del conjunto de Andalucía.
La población que reside en la comarca se distribuye sobre el
territorio en 16 núcleos, en los cuales se concentra el 86% de
los habitantes, mientras que el resto de la población reside
en diseminado, principalmente en Conil, donde este tipo de poblamiento
alcanza casi al 28% de la población, constituyéndose en
el municipio de más de 15.000 habitantes de Andalucía
con más proporción de población diseminada.
La localización territorial de la población obedece básicamente
a tres patrones:
- Desarrollo turístico.- Los principales núcleos
se ubican en el litoral asociados a la ocupación y utilización
turística del mismo, conformando poblaciones con claro predominio
de la vivienda de segunda residencia.
-
Desarrollo agrícola.- La actividad
agrícola asociada a la Zona Regable del Barbate ha favorecido
el mantenimiento de enclaves en su interior, principalmente en Vejer.
-
Carretera N - 340.- En torno a este eje
de comunicaciones han crecido núcleos de población en
los municipios de Conil y Vejer.
La evolución registrada por el Litoral de la Janda en la segunda
mitad del siglo presenta una tendencia de crecimiento constante, su
población se ha incrementado en un 50% en dicho periodo. Este
crecimiento ha sido muy dispar entre municipios:
Barbate registró su mayor crecimiento en las décadas
de los sesenta y setenta, para en los años posteriores ralentizar
su crecimiento.
Conil ha mantenido un ritmo sostenido de crecimiento poblacional,
que a mediados de la última década del Siglo XX había
superado el crecimiento acumulado por Barbate.
Vejer ha tenido leves descensos y posteriores crecimientos de similar
intensidad.
La comarca presenta desde el punto de vista físico un relieve
llano y profundo, con un sector central (Depresión de La Janda)
por debajo de los 50 metros, que está rodeado de una aureola
de resaltes que aportan un gran volumen de agua en épocas de
lluvia y dificultan su drenaje hacia el mar, ya que éste se realiza
por el estrecho pasillo que comunica con las Marismas del Barbate, situado
en una cota superior. Este cerco lo conforman diversas alineaciones
montañosas, principalmente la Sierra del Retín y la alineación
Vejer - Medina Sidonia, además del conjunto serrano de Los Alcornocales
en sus proximidades.
El clima del Litoral de la Janda es de tipo Mediterráneo, con
temperaturas suaves a lo largo del año y un marcado contraste
entre la estación húmeda y fría (invierno) y la
seca y cálida (verano), aunque con rasgos locales que lo matizan:
por una parte, la acentuada influencia atlántica, que aporta
humedad ambiental e incrementa al volumen anual de precipitaciones (hasta
los 850 mm anuales) y, por otra, la intensidad y frecuencia de los vientos
generados en la zona por la confluencia de masas de aire marítimas
y continentales.
El litoral suratlantico donde se integra La Janda constituye una zona
marítima con unas peculiares características, al coincidir
las corrientes superficiales procedente del Atlántico Norte con
aguas en profundidad del Mediterráneo que salen del Estrecho.
La amplitud de su plataforma continental hace que sea considerada como
la región pesquera más amplia de la Península Ibérica,
siendo estas aguas ricas en plancton y disponiendo de las mejores condiciones
para el desove y cría de una gran variedad de especies marinas,
a lo que ha contribuido positivamente la existencia de restricciones
de uso militares y medioambientales que han preservado buena parte de
este tramo de costa.
La velocidad del viento es uno de los aspectos que más caracterizan
al Litoral de la Janda, aspecto que tradicionalmente ha sido considerado
como un problema o debilidad para el desarrollo de la comarca, principalmente
por las limitaciones que impone a la actividad agrícola, pero
que gracias a los avances en el aprovechamiento de la energía
eólica y a la utilización lúdica del viento, se
han convertido en una fuerza o potencialidad en la que sustentar algunos
procesos de desarrollo.
La comarca del Litoral de la Janda se caracteriza por una gran complejidad
paisajística, resultado de la confluencia de una notable diversidad
de elementos físicos (resaltes, alineaciones serranas, campiñas,
marisma, litoral, etc.) y humanos (núcleos tradicionales, crecimientos
turísticos, puertos, etc.).
Si bien la mayor parte del Litoral de la Janda posee una elevada calidad
ambiental, algunos enclaves son especialmente valiosos desde esta óptica,
principalmente los siguientes:
Los Pinares de Roche en Conil configuran un gran bosque de pino piñonero,
denso, maduro y con abundancia de sotobosque, que ha sido incluido en
el listado de Lugares de Interés Comunitarios (L.I.C.) de la
provincia de Cádiz. Contiene además, al borde de las pequeñas
calas, un numeroso grupo de enebros que junto a otras especies florísticas
asociadas constituyen la masa forestal de mayor singularidad de este
litoral. El enclave, además de jugar un importante papel en la
diversidad ambiental y paisaje municipal, ofrece un gran potencial de
uso público, lo que le convierte en un recurso para el desarrollo
de actividades de ocio al aire libre complementario a la oferta litoral.-
La playa de Castilnovo es un espacio con protección urbanística
del Plan Especial del Medio Físico y del Planeamiento Municipal
de Conil, debido a que acoge a un ecosistema litoral bien conservado,
apoyado sobre una playa virgen con formaciones dunares. - Esta playa
tiene su continuación en Vejer (El Palmar) donde, sin embargo,
está inmersa en un fuerte proceso de alteración, con sustitución
de poblamiento tradicional vinculado a pequeñas huertas por viviendas
de segunda residencia, dentro de un proceso con escaso control, a pesar
de contar con la protección del Plan Espacial del Medio Físico.
- El tramo medio del Río Salado, hasta su desembocadura en Conil,
ha sido también declarado L.I.C. para asegurar una población
piscícola endémica en peligro de extinción.
El Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate, incluido
en la lista L..I.C., de carácter marítimo y terrestre,
con una extensión de 4.817 ha y una franja marina de 1 milla
de anchura, en el que destacan cuatro ecosistemas de un alto valor ecológico:
- El acantilado costero
- que alcanza una altura de 100 m. sobre el nivel
del mar en el Acantilado de la Torre del Tajo, está cortado en
areniscas que ofrecen numerosas oquedades que san cobijo a una numerosa
y variada avifauna nidificante: espulgabueyes, gaviotas argénteas,
cernícalo vulgar, halcón peregrino, etc.
- El pinar
- que llega hasta el borde del acantilado es una formación
madura de pino piñonero, que acoge a un sotobosque mediterráneo
diverso (romero, palmito, espino negro, sabinas y algunos enebros).
- Los sistemas marinos
- que incluyen un área de fondos rocosos, de
gran riqueza piscícola.
- La Marismas del Barbate
- además
de conformar un área de gran riqueza ecológica, por lo que
supone de intercambio terrestre y marítimo, forman parte relevante
de la red de humedales del Estrecho, lo que le atribuye un valor estratégico
para el sostenimiento de la abundante avifauna migratoria que utiliza
este paso entre Africa y Europa.
- Otros espacios con interés paisajístico y ambiental que
han sido incluidas en la lista L.I.C. son: la Cueva de las Mesas de Algar
y las áreas con acebuches que se extienden por los tres municipios
y que forman parte de Los Acebuchales de la Campiña Sur de Cádiz.
Por último otro espacio declarado como L.I.C. es la Punta de Trafalgar.
Todos los espacios declarados como L.I.C. conformarán la futura
Red Natura 2.000.
Los enclaves urbanos de las cabeceras municipales de Vejer y Conil tienen
una valiosa imagen, en el caso de Vejer como "pueblo blanco"
bien conservado y como enclave de pescadores en el caso de Conil. Ambos
núcleos están declarados Conjunto Histórico Artístico
y tienen, además de un gran interés patrimonial, un especial
valor para la oferta turística comarcal, ya que ayudan a diferenciar
este sector litoral respecto a otros tramos de costa, cada vez más
estandarizados y trivializados desde el punto de vista arquitectónico.
En consecuencia, las acciones encaminadas a preservar estos enclaves urbanos
son importantes por la repercusión directa en la cualificación
del paisaje y para el potencial turístico comarcal.
La capacidad empresarial de la población del Litoral de la Janda
ha sido históricamente muy reducida, lo que unido a una baja capacidad
de este territorio para atraer inversores de otras áreas, ha provocado
que existiese una significativa diferencia entre el potencial económico
de los recursos de la comarca y el nivel de producción.
La pequeña dimensión de las empresas del Litoral de la
Janda genera importantes debilidades en sus estructuras y comportamientos
que condicionan las posibilidades de desarrollo de la comarca, pues resulta
más difícil incorporar factores generadores de competitividad
(diseño, calidad, innovaciones, etc.), limitan el ámbito
territorial y funcional de las empresas (gamas cortas de bienes y servicios
dirigidas básicamente al mercado local), reducen la posibilidad
de identificar nuevas oportunidades para generar valor, merman la productividad
con la que se utilizan los recursos productivos y aumentan la inestabilidad
del tejido empresarial.
El acceso a la Comarca del Litoral de la Janda se sustenta básicamente
en la N-340, que bordea el litoral y enlaza la Bahía de Cádiz
con la Bahía de Algeciras. La capacidad de esta vía, integrada
en la Red de Interés General de Estado, se ha visto superada en
los últimos años por el tráfico de acceso al área
urbana de Cádiz y el derivado del turismo litoral, lo que ha llevado
a que se proyecte su desdoblamiento hasta Vejer (en una primera fase hasta
Conil), aunque en la actualidad sólo se ha ejecutado la mejora
de enlaces y circunvalaciones en su conexión con la Bahía
de Cádiz.
El abastecimiento de agua a Conil se realiza a través del sistema
de la Zona Gaditana, en tanto que Vejer y Barbate se abastecen mediante
captaciones independientes del acuífero Vejer - Barbate.
Las infraestructuras de saneamiento y depuración de las aguas
residuales presentan situaciones dispares en los municipios del ámbito
y entre núcleos principales y secundarios, si bien la mayor parte
de la carga contaminante recibe un adecuado tratamiento antes de ser emitida
al medio natural.
Los principales problemas del ámbito en cuanto a residuos sólidos
urbanos provienen del servicio de recogida municipal, pues en muchos de
los núcleos menores del litoral este servicio resulta insuficiente
en frecuencia y en número de contenedores, lo que hace que los
residuos permanezcan durante gran parte del día en la vía
pública, a veces fuera de contenedores, provocando problemas ambientales
y deteriorando la imagen del espacio turístico.
La comarca presenta una carencia importante de suelo preparado para actividades
productivas, pues en ninguno de los dos polígonos industriales
existentes hay parcelas vacantes (Polígono Industrial Cañada
Ancha de Vejer y La Lobita en Conil).
Los tres municipios que integran el Litoral de la Janda disponen de un
amplio patrimonio histórico y artístico producto de su carácter
de área de poblamiento antiguo, compuesto principalmente por diversos
yacimientos arqueológicos y monumentos religiosos y militares.
La importancia de este patrimonio ha propiciado que los núcleos
principales de Conil y Vejer hayan sido declarados Conjunto Histórico
- Artístico.
Los recursos patrimoniales de la comarca representan un importante potencial
desde el punto de vista turístico, pues permiten cualificar y diferenciar
este destino turístico respecto a la mayor parte de los destinos
de sol y playa del litoral español. La potenciación del
patrimonio histórico - artístico de la comarca mediante
el impulso de líneas temáticas específicas en cada
municipio puede aportar mejoras significativas en la actividad turística,
líneas que en el caso de Conil podría relacionarse con su
tradición marinera, en Barbate con la industria del pescado y en
Vejer con sus reminiscencias medievales; las numerosas torres de vigilancia
que jalonan la costa pueden considerarse como otro elemento para engarzar,
desde los contenidos culturales, los conjuntos monumentales con los espacios
más marcadamente turísticos.
La comarca ha contado tradicionalmente de una actividad artesanal de
relativa importancia, pero que por diversos motivos se ha ido perdiendo
y en la actualidad ha quedado reducida a un pequeño grupo de talleres.
Buena parte de la economía del Litoral de la Janda se basa en
el aprovechamiento de los recursos primarios existentes en la comarca,
aspecto que si bien es común a los tres municipios, presentan diferencias
entre ellos en cuanto al recurso de mayor relieve, de tal forma que existen
tres patrones de especialización productiva en sectores primarios:
pesquera en Barbate, agrícola en Conil y ganadera en Vejer.
A pesar de la importancia que en la actualidad tienen los recursos primarios
en la economía del Litoral de la Janda, en las últimas décadas
su notoriedad ha descendido significativamente, tanto por el declive experimentado
por algunas actividades ligadas a estos recursos, principalmente la pesca
y la ganadería, como por el desarrollo de algunas actividades de
servicios, fundamentalmente asociadas al crecimiento turístico.
En todo caso, la reorientación productiva de la comarca desde
actividades primarias hacia actividades secundarias y terciarias ha sido
menos intensa que en el conjunto de Andalucía y de España,
teniendo hoy día las actividades primarias una contribución
a la generación de valor añadido y empleo superior en el
Litoral de la Janda que en el conjunto de la región y del país.
El mercado de trabajo del Litoral de la Janda está protagonizado
por la agricultura, la pesca y por el turismo, los dos primeros sectores
de largo arraigo en la comarca y el tercero de más reciente desarrollo,
si bien este patrón general presenta significativas particularidades
en cada municipio.
La estructura productiva del Litoral de la Janda no dispone de la suficiente
capacidad para generar empleo que de ocupación a todos los activos
que residen en la comarca, situación que ha sido permanente en
este territorio durante las últimas décadas, en parte como
consecuencia de la progresiva incorporación de la mujer al mercado
de trabajo, cuya tasa de actividad ha aumentado notablemente a lo largo
de los últimos lustros.
La capacidad económica de la población que reside en el
Litoral de la Janda, medida a través de la renta familiar disponible,
es muy baja, situándose ligeramente por debajo de la media provincial
y distanciándose considerablemente de la media regional, nacional
y comunitaria. La situación es similar en los tres municipios,
pues Conil y Vejer tienen el mismo nivel de renta y en Barbate la renta
es algo inferior a la de los otros dos municipios de la comarca.